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domingo, 23 de junio de 2013

Añoranza


Hay momentos en los que el pasado vuelve con brutal intensidad y lo que uno creía guardado bajo siete llaves de repente se vuelve real y nos invade; nuestro cuerpo respira imágenes que se nos aparecen con estremecedora claridad.

Hoy fue uno de esos días. Releí casi todos sus mails y estuve con él toda la tarde. Me pregunté si seguiré siendo aquella mujer que él tanto decía querer. Poco importa ahora que ya no está conmigo pero vale para reafirmar que fue el único hombre que entendió mi espíritu solitario. Nadie más pudo entrar a mi mundo interno como lo hizo él. Aunque por espacios de tiempo, algunas veces cortos, otras veces largos, no estuvo presente en mi realidad, sí en lo trascendente, en un tiempo en que pude conocer el amor. Se puede amar a alguien que nunca vio nuestra cara al despertar, que no conoció la calle donde vivo ni la cotidianidad de un paseo con mi perro? Categóricamente sí. Yo tampoco conocí sus rutinas y, sin embargo, fuimos juntos a todas partes.

Esta tarde, quizás por un hecho fortuito del inconsciente, me encontré añorando sus palabras cariñosas, sus besos cálidos, su abrazo y sus ojos cuando me vieron por primera vez.

Y pienso cómo estará, si seguirá enredado en sus circunstancias o habrá encontrado esa paz que tanto buscaba. Me gustaría que supiera que yo finalmente la encontré y que, gracias a él, la soledad ya no es más mi compañera de ruta. El recompuso mis alas, ahuyentó los fantasmas que me rondaron siempre y me enseñó el camino más seguro para llegar a casa donde estoy hoy, segura y confiada en que la felicidad está en hechos tan simples como haber compartido con él otra tarde soleada de invierno.

jueves, 3 de mayo de 2012

Mutantes

De día, de noche, con lluvia, con sol, a oscuras, encandilada,
camino aunque no sepa dónde
lloro rio acaricio abrazo suelto amarro sigo
me encuentro, me pierdo, fumo, me calzo un jean y rejuvenezco
bailo vuelo doy vueltas
soy un remolino que se lleva el viento
una brisa suave que convertida en vendaval arrasa mis penas y las hace añicos
me tiro al piso y me arrastro
como un resorte salto brinco vibro me elevo y te encuentro en el aire
nos confundimos en un abrazo y
somos nubes, luego soles, rocas fuego lunas espejos cristales
que se derriten y se funden en una sola copa, nueva, fulgurante.
Y ahora caminamos.

Escriba II


Me topé con tus ojos trémulos y la mirada enrollada. No sé qué pensar te había reprochado después de un largo silencio y la frase se mezcló entre café y medialunas.
Una duda disipó la ilusión de volver a ser amantes y hablamos de pasados que no se mueven y nos definen. ¿Hay otra? Quiero saber pero me decís que eso no se pregunta, vuelve la mirada en sombras, tu indignación me alcanza, y las palabras suenan vacías en mi boca.
Una vez le pregunté a Borges si la noche es mejor musa que el sol, me dijo que no pero él desconoce que en este tiempo nuevo por vos escribo.